jueves, 11 de septiembre de 2008

esperando el paso del semaforo

Espero que la noche caiga sobre mis hombros,
Veo la danza de la noche caminar entre las nubes que avanzan grises
Esperan irse para dejar el día venir.
Dejan la luna salir de entre ellas,
En el altar del cielo negro decorado con luces citadinas,
En un monumento lejano y antiguo,
Escuchan las notas desde el balcón y el pensamiento revuelto de unos ojos locos.

Espero que la noche caiga,
Para salir en el frío y respirar lo poco que entra en mi nariz.
Mi cuello cubierto de trapitos coloridos esperando el olor de las calles apenas secas.
Dejo acariciar el aire frío por mis dedos,
Quiero quedarme guardada en un momento
Congelarme en un pequeño sentimiento,
Jugar a las escondidillas con las hojas y gritar lo más fuerte posible.
Dejaré que mis rodillas se acerquen al suelo y tomen agua de lluvia.
No hace falta nada, ni las notas en mis oídos, ni papel para escribir
Solo el aliento de alguien que pueda satisfacerse con la tranquilidad del momento
De la rutina ajena,
De los rostros que no quieren ser vistos
De las piernas ágiles,
Y del balbuceo del loco que pasa.
Entonces cruzas la calle
Con la mano invisible del amor que no llega
Del corazón que resiente
De los ojos que extrañan
Y la boca que no habla…
¿Crees que piensas demasiado?
Y aunque te cansas tu cuerpo sigue
Pero la mente no para
Y crees que ha pasado tanto tiempo
Cuando te das cuenta que a lo mejor te has equivocado
Que quieres la media vuelta,
El retorno al pasado, no para cambiarlo ni para borrarlo
Para revivirlo, perseguirlo y tomarle los pies
¡Que no avance!
Porque el alma no envejece en esencia pero sí en tropiezos
En periodos banales
Disueltos en azúcar amarga
Con pequeños sorbos de té modesto
En el limbo que extrañas
Y que sabes que no volverá.
De un calorcito triste que amabas,
Pero sigues pensando y no cruzas la calle…
¿Qué esperas?
Nadie te sigue
-aunque quisieras-
Nadie te ve
Nadie te espera…
Lo sabes.

(¿Lo sabes?)

Observo aunque no sepas
Te rodeo la mano,
La espalda
El aroma.
Te tomo el cabello y uno que otro pensamiento.
Te llevo cerca y no cruzas la calle,
No vale la pena.

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