miércoles, 5 de octubre de 2011

Aventura en proceso

La travesía comienza aquí: en un centro comercial completamente capitalista-consumista-snobista-elitista como los que se acostumbra en este país, ya saben, para acentuar su terrible desigualdad.

Pero les decía: la travesía comienza aquí, o mejor dicho, comenzó hace 3 años o 1 año u 8 meses u hoy, depende de donde se vea. Hace 3 años que conocí a mi marido, hace 1 año que nos casamos, hace 8 meses que empezamos el proceso con Canadá y hoy me entregaron mi residencia. Yo digo que empezó aquí porque aquí pude sentarme a reflexionar, aquí pude por fin aterrizar toda esta locura, lo que no podemos controlar, lo que desvía nuestra mente y nos hunde en una mirada perdida que nos enajena del mundo en e que estamos. Pienso en los contrastes. Pienso en mi tiempo de antes y de mucho antes que antes y pienso en mí ahora y en mi futuro. Pienso también en lo hipócrita que me siento en este café, en esta plaza, con esta gente. Sigo pensando en las caras que vi hace unos momentos, toda esa gente con cara esperanzada con manchas de incertidumbre, angustia. Pero al mismo tiempo mucha felicidad. Conforme can siendo llamados se apresuran a la ventanilla, reciben "El Sobre", la explicación de su contenido y de cómo debe usarse. Revisan su documentación, se les ilumina el rostro, unas cuantas preguntas, un gran suspiro y listo: listos para emigrar. Al alejarse de la ventanilla, los demás que estamos sentados esperamos nuestro turno con impaciencia y algunos dicen en voz alta: "Felicidades!" para animar al nuevo miembro mexicano en la comunidad canadiense. Salen con esa cara de personas importantes, como quién obtiene un trofeo, pasa un examen importantísimo [paréntesis brutal de quién interrumpe mi mesa para conectar su computadora por asuntos urgentes] o realiza un sueño que pensó un tanto imposible.
Sí, definitivamente esos mentados documentos que uno debe guardar como la vida son una simple demostración de una prueba superada - y de las consecuencias de la globalización-. El guardia del recinto es una excelente persona, toda alentadora a seguir con tu travesía cuando sea que ésta haya empezado. El guardia que te sonríe, que te pregunta, que le importa su trabajo y la gente que atraviesa por él - gente completamente efímera que se irá en cuanto termine su proceso-.
No hay nada que decir: yo y ame voy. Ya me voy, así, así con todo el tiempo que esperé, como una luz a la que no llegas pero cuando te ha deslumbrado quisieras regresar un poco a la obscuridad. Reacción natural del ser humano de forma casi inconsciente. De repente me parece muy rápido, de repente me parece que no puedo irme tan pronto! Tantas cosas que tengo que dejar listas! Pero la verdad es que Yo ya me voy, con mi marido, con el hombre que levanta mis días sean buenos o malos, con ese hombre que alimenta mis sueños y que me ayuda a construir una fábrica de proyectos y de ilusiones a los que no me puedo resistir. Me muero de ganas de verle la cara cuando baje de ese avión. Me derrito al imaginar el trayecto del taxi a la casa, la rareza de llegar a un lugar conocido-desconocido en el que después de unas horas me sentiré como si nunca me hubiese ido.
;e siento tan extraña frente a lo que me espera, una total nada frente a mí, aunque la meta y los proyectos estén en mi mente, fabricados. Esto no acaba, es solo una nueva etapa.


Cronología de una residencia de amor:

21 enero 2011: entrega de documentos
28 febrero 2011: aceptación de Pat para apadrinarme
2 marzo 2011: recepción del expediente en tierras mexicanas
7 julio 2011: correo electrónico con avisos importantes
8 agosto 2011: recepción de la carta necesaria para completar el expediente y tomar las últimas decisiones
29 agosto 2011: entrega de forma personal de todos los documentos faltantes
3 octubre 2011: pasaporte requerido
4 octubre 2011: visa de residente permanente obtenida!