miércoles, 15 de octubre de 2008

La hora

El momento perfecto de un atardecer y una taza de té con miel para deshacerme de esta gripa consumidora. El momento de la meditación del cuerpo y del alma, una transpiración de energías que van de una estación a la otra.
¿Te das cuenta cómo has llegado? me invadiste en espacio, llegaste cuando yo más quería la tranquilidad del silencio y la libertad. Sin compromiso, sin compromiso. Cada día que pasa, es el tiempo que nos queda, porque sabemos el día final, sabemos la hora y el lugar. No importa, no lo hablamos, lo evadimos en cada conversación y se queda como un pensamiento que algún día tendremos que expresar.
futuro impredescible...

pour toi mon amouuuur!

Me despierto en una mañana que promete darme un poco de sol y no puedo olvidar esa hermosa sensación de escucharte a través del teléfono. Sé que estás a miles de kilómetros de distancia, sé que mientras hablamos imaginamos nuestras caras de felicidad y nuestras risas nerviosas por querer estar aún más cerca y abrazarnos miles de horas. Sabemos que lloraríamos de felicidad, por poder tocarnos la sonrisa y la cara, escuchar nuestras vagancias por horas y horas tendidas en la cama; esa cama que hemos compartido por años y que si hablara, contaría todos nuestros pensamientos y locuras. Extraño tu risa que me regala felicidad en cada carcajada, extraño tus locuras y cuando hablas sola... también cuando te enojas y cuando lloras. A veces por razones estúpidas, a veces porque es necesario.
Me has enseñado que la vida es bonita y me has dicho, a pesar de tu edad, cosas que ningún sabio podría. Conoces cada gesto, acto, sonido que hago, sabes todo de mí y de mis pasiones.
Eres como mi complemento y además tenemos la fortuna de vivir juntas y de ser hermanas y de llevarnos chido!!
te amo nena
=O)