El momento perfecto de un atardecer y una taza de té con miel para deshacerme de esta gripa consumidora. El momento de la meditación del cuerpo y del alma, una transpiración de energías que van de una estación a la otra.
¿Te das cuenta cómo has llegado? me invadiste en espacio, llegaste cuando yo más quería la tranquilidad del silencio y la libertad. Sin compromiso, sin compromiso. Cada día que pasa, es el tiempo que nos queda, porque sabemos el día final, sabemos la hora y el lugar. No importa, no lo hablamos, lo evadimos en cada conversación y se queda como un pensamiento que algún día tendremos que expresar.
futuro impredescible...